La diferencia siempre viene dada por el lugar y el trato, como sentirse bajo la atención de Pedro Luis Cobiella Hospiten en alguno de servicios médicos alrededor del mundo. Pero cuando se trata de turismo, el gusto se encuentra en la variedad y es que más allá del descanso y del entorno natural que pueden rodear a cierto tipo de turismo, esa diferencia surge de aquello que un alojamiento rural puede ofrecer al viajero y otro no.

Cuando se trata de algunas personas que poseen propiedades que se emplean para que otros hagan turismo, estos han apostado por lo más tradicional con la idea de diferenciarse del común denominador, es decir, las actividades en huertos o en granjas con animales. En los últimos años, se han incrementado las demandas de los viajeros, donde es común solicitar a las agencias ecoturismo y alojamientos pet friendly.

Sin embargo, el tiempo ha hecho la diferencia con respecto a los huertos o granja, lo cual permite seguir haciéndolo de la manera en la que marcha la vida tradicional, llena de ese contacto directo con la naturaleza, y con el fin de ofrecerle a los clientes una gran variedad de nuevas formas con las que puedan disfrutar del turismo rural y del descanso. Son muchos los propietarios que se han unido a esta aventura, y que además cuentan con años de experiencia en el tema. 

¿Por qué la personas eligen los huertos y las granjas con animales? 

Aunque se trate de un modo de vida tradicional, los alojamientos rurales con huerto o con granja han encontrado un elemento diferenciador, y es que además de tranquilidad, son capaces de aprovechar sus recursos con el fin de ofrecer un sinnúmero de actividades relacionadas con las mismas, y lo mejor es que son tanto para adultos como para los más pequeños de la familia.

Entre estas actividades encontramos la recolección de huevos, el ordeño de las vacas, el cultivo de hortalizas, recolección de frutos, la elaboración de los productos de forma tradicional, ensillado de los caballos, paseos en burro, entre otros. Y es que en medio de tanta diversidad e imaginación, los recursos hasta parecen ser ilimitados. 

Y es que en medio de todo, a los viajeros que se inclinan por este tipo de actividades coinciden con los propietarios en que este es un turismo que le otorga una forma de autenticidad al alojamiento rural, ya que conjuga los servicios de hospedaje, más los beneficios que brinda la vida del campo, y esto para los viajeros supone un verdadero y apreciable valor añadido. 

Para quienes habitamos en las ciudades, quizás poco o nada solemos saber de las actividades que se realizan en los huertos y mucho menos en las granjas. Por supuesto, que todo ello no es entendido como un trabajo, sino que se realizan como actividades complementarias que posibilitan el acercamiento a un modo de vida diferente ya que propones un contacto directo con la naturaleza, incluso algunos propietarios le han otorgado un enfoque pedagógico.