Quizás podemos pensar que lo más complicado que puede realizar un niño es un curso con clases de inglés para niños de primaria, pero no es así. Alrededor del mundo encontramos una alta tasa de explotación infantil aunque los datos con los que nos enfrentamos no son del todo precisos. 

Según la Unicef, al menos 1,8 millones de menores de edad sufren de maltrato y el conocido turismo sexual con menores, contando con que existen más organismos a nivel mundial que luchan contra este tipo de organizaciones como la Ecpat Internacional. 

En las investigaciones, se señala que la mayoría de los turistas que solicitan la prostitución infantil se presentan de manera ocasional ya que no se dirigen directamente en su búsqueda, y tampoco son pedófilos. La situación surge, cuando se nota la disponibilidad de estos niños con lo cual surge el aprovechamiento. 

Si bien en algunos países dicha situación no resulta complicada, al punto de que se intercambia comida o ropa por ello, este fenómeno puede tener cabida en cualquier contexto o lugar, siendo la pobreza y la desigualdad de vital importancia para que se desencadene. 

En vías de un turismo responsable 

Con respecto a tal situación, algunos organismos como la ONGs, también forman parte de la lucha, una de ellas desarrolla una niña virtual, mediante la cual se puede identificar a los presuntos ciberpederastas

Pero siempre se encuentra presente la dificultad de lograr abordar dicho fenómeno, y ello es debido a que para un grupo significativo de Estados, esta por lo que no se presentan estadísticas homogéneas a causa de que se trata de una actividad ilegal que no es reconocida realmente como un problema en distintas culturas o países, ello sin mencionar su carácter invisible que ha hecho que se desconozca su verdadero alcance y naturaleza. 

¿Aumento, o descenso? 

En realidad está es una información que resulta un tanto complicada de corroborar, aunque no se ha dejado de hacerse pública tal situación para crear conciencia. En las instituciones de salud adscritas a entes internacionales sus miembros de forma unánime han firmado el protocolo facultativo en el que expresan su repudio en contra de la explotación sexual infantil, solicitando con ello que deben legislarse en consecuencia.

Pero al parecer, la realidad es otra que sugiere que tal situación sólo se encuentra en aumento. Quizás porque hasta ahora es que algunas medidas se encuentran tomando su curso como por ejemplo en Tailandia, y a consecuencia de ello, los países cercanos como Vietnam o Camboya toman su lugar. 

Y aunque no existan unas cifras específicas, reconocer a quienes se comportan como abusadores tampoco es tarea sencilla. Todo ello tomando en consideración a las personas de los mismos países quienes hacen uso de la prostitución infantil, se encuentra un patrón constante en los flujos que se presentan, ya que siempre es de países de países ricos a países pobres. Por ejemplo: las denuncias siempre se suscitan de ciudadanos que provienen de Canadá o Estados Unidos con la idea de aprovechar la vulnerabilidad existente de niños en Centroamérica y Latinoamérica.