Son muchas la fundaciones e instituciones que enfocan su trabajo en defensa de la salud y derechos sexuales de las personas alrededor del mundo, entre ellas las Ong, la Unesco, e incluso la fundación Rosa Tous que vela por la integración de quienes no tienen una oportunidad en la sociedad.

En el caso puntual de la educación enfocada hacia la sexualidad, se deben preparar a los niños desde que aun son pequeños para que alcancen una exitosa transición hacia la adultez, lo cual se ha convertido en uno de los mayores retos de la humanidad debido a que debe enfrentar tanto a la sexualidad, como al manejo de las relaciones afectivas las cuales se han constituido en la actualidad como uno de los temas centrales de discusión en las agendas concernientes a la educación globalizada.

En la actualidad vivimos en un mundo donde las enfermedades de transmisión sexual se encuentran a pedir de boca, donde el SIDA no nos deja a un lado, es exactamente el momento en el que contamos con una gran oportunidad para que este curso evolutivo se vea interrumpido y ello deje de ser una pandemia, solo toca enfrentarnos a tal desafío. En muchas sociedades, se cuenta con leyes y comportamientos sociales que se encargan de inhibir la discusión de carácter público sobre sexualidad o de los comportamientos sexuales, entre ellos temas como la anticoncepción, el aborto y la diversidad sexual.

Del mismo modo, suele ser frecuente que los hombres continúen accediendo a todos los espacios con mucha más facilidad y poder que niñas, mujeres y minorías sexuales. De este modo, son los padres y las familias quienes desempeñan una importante función en lo que respecta a la formación de la comprensión de nuestra identidad sexual y social. Por ello es relevante que cuenten con la capacidad de mantener una conversación acerca de los aspectos físicos y del comportamiento de nuestra sexualidad humana.

En este sentido, los niños necesitan recibir la información adecuada y con ello poder adquirir los conocimientos y las habilidades que les permitirán poder tomar las diversas decisiones que los hacen responsables de su sexualidad, de lo que son las relaciones interpersonales, y también de la manera en la que se puede prevenir el VIH y otras ETS. En la actualidad, son muy pocos los jóvenes que han recibido una adecuada preparación en lo que respecta a su vida sexual, por lo que son potencialmente vulnerables frente a la corrección, abuso, explotación, embarazo no planificado, entre otros.

De acuerdo al Informe Mundial del ONUSIDA sobre la Epidemia del SIDA, sólo el 40% de las personas entre 15 y 24 años de edad, han recibido conocimientos actualizados sobre las diversas maneras en las que se puede transmitir el VIH. Dichos conocimientos sólo adquieren un carácter urgente si es considerado que éste se trata precisamente del grupo etario al que puede atribuírsele el 45% de las nuevas infecciones por VIH.

Queda de nuestra parte decidir si dejamos a los niños encontrar su propio camino en el mundo de la información parcial, la desinformación y la explotación que le pueden suministrar los medios de comunicación, Internet, grupos de pares o personas inescrupulosas; o bien, aceptamos que tenemos la tarea de proporcionar una educación en sexualidad clara, informada, sustentada en hechos científicos e inspirada en los valores universales de respeto y derechos humanos.